El Barroco
El Barroco
El barroco se caracteriza por ser,
esencialmente, el “arte de parecer”, ya en las artes, ya en la literatura. Tres
elementos pueden ser considerados fundamentales de su estética: el efectismo,
la espectacularidad y la emocionalidad. El término barroco se usó por primera
vez a mediados del siglo XVIII en pleno contexto de la Ilustración o
Iluminismo. Originalmente, el significado de barroco fue tomado de portugués
antiguo, pues "barroco" designaba un tipo de perla de forma irregular.
El barroco contrastó con el Renacimiento
por expresar una sensibilidad pesimista, desengañada, crítica y compleja. Fue
consecuencia del impacto de ciertos antecedentes históricos:
- El descubrimiento de América en 1492,
que puso fin al aislamiento del continente americano y favoreció la
consolidación del absolutismo, la conquista y colonización de América, el
triunfo de las compañías comerciales y el tráfico transoceánico.
- La Reforma luterana en 1517 y la
Contrarreforma católica en 1545, que rompió la unidad cultural y espiritual de
Europa.
-La aparición de la teoría heliocéntrica
de Copérnico hacia 1543 y el impacto de las teorías científicas de Kepler y
Galileo, lo que cuestionaba tanto el creacionismo cristiano como el
antropocentrismo. A
esto se sumó la crisis de Europa en el siglo XVII. Esta se expresó en la caída de la economía, la revolución de precios, levantamientos sociales, guerras, hambrunas, epidemias y caída del índice demográfico, etc. Por ende, ante un ambiente culturalmente fragmentado, las tendencias artísticas fueron diversificadas.
Características del Barroco
- Dinamismo y tensión: El sentido de
movimiento, dinamismo y tensión es fundamental en el barroco. No se busca el
reposo, sino que, por el contrario, se establecen tensiones entre las formas,
los sonidos, las palabras o los conceptos.
- Representación de pasiones y
temperamentos interiores: El barroco se aleja de las prescripciones filosóficas
del renacimiento que llamaban a la mesura y al equilibrio. Opta más bien por la
representación de las pasiones y los temperamentos interiores, tanto lo que
respecta a cada personaje como al conjunto de la obra.
- Búsqueda del contraste: En las
diferentes disciplinas artísticas, el barroco revela un gusto por el contraste,
que en las artes plásticas se expresa por medio del claroscuro. Aplica no solo
a la pintura, sino a la arquitectura, la escultura, la música e, incluso, la
literatura.
- Sustitución de lo absoluto por lo
relativo: Lo absoluto cede su lugar a la relatividad, en consonancia con una
época que carecía de seguridades filosóficas, teológicas y culturales. Domina
el orden de la percepción, del efecto, de la búsqueda de sensaciones y
contradicciones por encima de los principios cerrados.
- Centros múltiples: El arte barroco
destacó por dejar de lado la idea de una obra con un solo centro de interés
(por ejemplo, en pintura el punto de fuga único) para recurrir a los centros
múltiples. Estos centros con frecuencia generan composiciones elípticas. Tal
principio fue visible en todas las disciplinas artísticas, aunque adaptado a
sus recursos.
- Efecto incompleto o inconexo: El barroco
promovió, en consecuencia, el efecto de inconexión o de obra abierta o
incompleta, a diferencia del renacimiento que cerraba el universo de la obra en
sí misma. Ese gusto por lo incompleto expresó la inquietud por la infinitud y
la trascendencia.
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